Responsabilidad social en tiempos de más bloqueo: Las tiendas no pueden agravar las cosas.Por Javier Gómez Sánchez


javiergosanchez09@gmail.com
Es sábado por la mañana en el supermercado de 41 y 42 en Playa. Aunque hace solo unos minutos que abrió ya hay numerosas personas en la cola de cárnicos, que se alarga más con el paso del tiempo. La fila traspasa los límites de esa área y bordea los estantes. Hay personas que llevan cerca de una hora en la lentitud de la cola. La gente busca dónde apoyar los paquetes de pollo, el producto cárnico más demandado, en cuya importación ha impactado la coyuntura económica ante el asedio de la derecha regional, empeñada en hacerle la vida más difícil a Cuba. La molestia presente, el disgusto, el comentario que indigna, maldiciendo al país y que no tarda en escucharse. El origen, al inicio de la fila ya larguísima, es que una sola caja contadora hace el trabajo. El departamento de cárnicos cuenta con dos, eventualmente trabajan al unísono, pero hace tiempo que apenas se pone a funcionar la segunda.

Absurdamente dos empleadas se apiñan tras la única caja que lo hace. La cola avanza a cuenta gotas. Las otras dos cajas contadoras en el área de alimentos, no aceptan pasar los cárnicos. La cola les pasa por al lado y ya llega casi a la puerta. Las cajeras se limitan a facturar otros productos a unos pocos clientes. A unos metros, en una quinta caja, la aburrida cajera espera a que alguien quiera comprar un bolso o unas chancletas. En el fondo, la sexta caja contadora ridículamente solo vende licores y galleticas.

Un día cualquiera por la tarde en la Tienda El Bosque, a unos metros del Puente Almendares. Hay cola dentro y fuera, incluso en el guarda bolsos. En el interior, cada persona de la cola sostiene algunos paquetes de productos cárnicos, pero de las cuatro cajas contadoras con que cuenta el local, solo una los admite. La fila da la vuelta a los estantes. La escena resulta más chocante porque las cajas contadoras son nuevas, de estreno, casi acabadas de sacar de sus envoltorios, flamantes con sus pantallas lumínicas. ¿Cuánto le habrá costado al país que esa empresa comprara cajas nuevas? ¿Para usarlas cómo?
Otro día en 5ta y 42, la cola es abrumadora, igualmente una única caja contadora hace el trabajo, las otras dos no aceptan cárnicos, y una tercera muy cercana a ellas solo vende rones y aceites de oliva, y alguna cosa más, lo que permite que su cajera converse fluidamente con otra empleada, debe ser un puesto codiciado. Como si nada, varios empleados de distinto rango conversan indiferentes, recostados a un estante. Lo mismo, con una imitación exacta, se vive en La Copa, unas cuadras más abajo.
Ocurre no solo con los cárnicos, sino con el aceite y otros productos vitales que, aun con condiciones internacionales adversas, se hace un esfuerzo porque lleguen a la población.
Mientras, los minúsculos locales de víveres de Le Select y La Casita de 16, pequeñas tiendas cercanas, reciben los productos más deficitarios careciendo de la capacidad para asumir una demanda inusual, a diferencia de aquellas tiendas de la zona que sí la poseen, pero son subutilizadas.
Estas escenas ni remotamente se limitan a los lugares mencionados, ocurren cada día en todas partes. Pero ese mal funcionamiento habitualmente permitido, se vuelve irracional ante el momento de desabastecimiento en algunos productos de gran demanda social por el que estamos pasando. El impacto político que descarga sobre la población en estos tiempos, supera el simple disgusto cotidiano ante el maltrato que se ha enquistado como lacra. Ha devenido en el agravamiento irresponsable y sin castigo de hacerle pasar más trabajo a un pueblo dispuesto a resistir las nuevas agresiones de Trump, pero no necesariamente a quienes internamente hacen sinergia con ellas.
Sobre la duda de si se trata de acciones inconscientes o intencionales se impone otra: ¿Nadie lo ve?

22 pensamientos en “Responsabilidad social en tiempos de más bloqueo: Las tiendas no pueden agravar las cosas.Por Javier Gómez Sánchez

  1. ¡Sólopírrica victoria
    tendráel invasor del Norte!
     
    ( 1 ) Quiero expresar mi lectura
    sobreconflictos recientes
    porquementiras frecuentes
    tienenolor a locura.
    “Sirvenen caricatura
    Trump ysu socio Pompeo”.
    Noconsiguen el deseo
    deengañar con sus discursos
    niaunque reciben recursos
    delcontinente europeo.
     
    ( 2 ) ¡Vladimir no se ha vendido
    niMaduro huyó en avión!
    ¡AquellaRevolución
    noacepta al yanqui en su nido!
    (Amenazay mucho ruido
    vandesfasando el resorte)
    Sitiene oídos la Corte,
    oirá enla voz de la historia:
    ¡Sólopírrica victoria
    tendráel invasor del Norte!
     
    Martha FernándezPérez
    Catemaco, Veracruz,México.
    06/05/2019.

  2. Pasa en todas las tiendas y la indolencia se extiende a Muchas otras cuestiones de nuestra vida cotidiana. Las indisciplinas sociales , como las música estridente sin que los policías tomen las medidas necesarias y tantas más llevan, merecidos comentarios.

  3. MUCHA RAZON TIENES IROEL, Y ANTE ESO LOS MUCHOS EN LAS INTERMINABLES FILAS NOS PREGUNTAMOS DONDE ESTAN LOS DIRECTIVOS DE ESAS CADENAS DE TIENDAS (POR SU PUESTO EN SU CASA CON TODOS SUS PROBLEMAS RESUELTOS) DONDE ESTAN LOS GOBIERNOS LOCALES, QUE MEDIDAS SE TOMAS CON ALGO QUE PASA DIA A DIA, TIENDA A TIENDA, TAMBIEN ESTA EL PROBLEMA DE CUANDO SE LLEGA A UN DI TU U OTRO ESTABLECIMIENTO DE ESE TIPO NO HAY NADA FRIO, CERVEZAS, REFRESCOS, JUGOS, O TE DAN CALIENTE EL HELADO PORQUE YA SERIA EXTREMO. EN FIN HAY QUE PONER A CAMINAR A LOS DIRECTIVOS SUS DEPENDENCIAS Y EL GOBIERNO EXIGIR MAS. TODO TIENE SOLUCION, SOLO HAY QUE EXIGIR PORQUE CADA QUIEN CUMPLA CON LO QUE TIENE QUE CUMPLIR, EXIGENCIA Y MAS EXIGENCIA, ESA ES LA CLAVE DE SOLUCION DE ESTE LLAMADO BLOQUEO INTERNO QUE NOS CONSUME CADA DIA.

  4. Administraciones débiles e incapaces, falta de trabajo político ideológico que concientice y sensibilice a los trabajadores de la tienda con sus compatriotas y la indolencia y haraganería, el floating y fantasmeo que se nos ha enquistado. Hay que hablar con la gente y movilizarla y unirla. Hay que pensar en el país con una concepción integral. Hay que apelar a la verguenza de los cubanos y no ser tan complaciente y tolerante. Hay que criticar y sancionar. Pero para eso hay que ser ejemplo, tener autoridad moral, ser líder.

  5. Creo que no hay exepcion, por estos tiempos de limitaciones de estos productos, que lo aquí narrado. Pasa en la mayoría de las tiendas. Este sábado lo viví en la tienda de 100 Y Vento. Además venden 4 paquetes o 2 de pollo por persona, lo veo bien pq hay que regular, entonces sacan la caja y cuando las personas llegan a pagar le hacen abrir la caja para sacar lo que sobra. ahí vuelven lasmaldiciones, por qué no sacar los paquetes fuera de sus cajas hacia la nevera.

  6. Hay una expresion en la lengua inglesa que lo sintetiza.Low care factor. En castellano: A nadie le importa. No le importa al empleado, ni al administrador, ni al jefe del administrador, y para que sigo. Detras de las justificaciones de seguir con ” lo que esta establecido”, etc, etc, no hay sentido de pertenencia a su empresa, ni respeto a los demas, ni siquiera a si mismos…Ya se que algunos que escriben aqui no les va a gustar lo que voy a decir, pero si el negocio fuese privado o de un cuentapropista, ninguno de esos empleados estaria mirando con esa indolencia como la cola crece sin que nada pase y sin ofrecer el servicio.

  7. Me pregunto que efectividad tiene el mecanismo de proteccion al consumidor ante este evidente maltrato a la población. Utilizar una sola caja registradora para esos productos de alta demanda estoy seguro que obedece a un facilismo para la facturación a mayor comodidad para los empleados y no para los clientes. Eso tiene solución informatica pero la mentalidad burocratica no es solo de los que trabajan en oficinas. Donde están los delegados y diputados del Poder Popular de esos territorios? Hay que exigirle a los directivos de esas empresas mas sensibilidad con los problemas del pueblo. A eso nos está llamando el Presidente!

  8. Si lo ven..pero no les importa…esperan la “orientación de arriba”, porque prefieren estar cómodos que trabajar mejor para la población. Y porque tienen miedo de que entonces pequen por exceso.

  9. Aunque soy español y trabajo habitualmente en España, he pasado algún tiempo en Cuba estos últimos años, por lo que me considero capacitado para opinar en este tema, con la ventaja de que puedo hacer comparaciones con el mercado español. A menudo se utiliza la evasiva de que hay que ser cubano para entender ciertas cosas que ocurren en la isla. El año pasado, mientras viajábamos a Trinidad mi esposa y yo en una guagua de Vía Azul, sufrimos un reventón y, tras escuchar la manida evasiva anterior de boca del acompañante del conductor, me dijo que tuvo el presentimiento de que ese domingo iba a ser un día de mala suerte. Yo le respondí que el problema de que no se pudiera localizar al de la grúa, que tenía que arreglar el pinchazo, y que tampoco dispusiéramos de una guagua de repuesto no era un caso de mala suerte sino de mala planificación, y probablemente también de escasez de recursos de la compañía, a la que no parece preocupar la merma de ingresos que supone la presencia de ruteros en los accesos, la mayoría indocumentados, que acosan a sus clientes ofreciéndoles viajes combinados al mismo destino en sus vehículos particulares.

    Para quienes vivimos en el mal llamado primer mundo, el tiempo es oro y, al final del día, ni siquiera puedes ver una triste película en los muchos canales temáticos y no temáticos a los que tienes acceso. Disponemos de coche particular para los desplazamientos (que yo evito en lo posible dentro de la ciudad) y contamos con tiendas bien abastecidas cerca de nuestros domicilio, en las que podemos hacer la compra en media hora, pero estos “lujos” a veces nos crean un problema de agenda, por lo prolongadas y extenuantes que son las jornadas de trabajo, muchas veces a muchos kilómetros de distancia del domicilio. Yo soy un caso excepcional, por hacer un consumo alternativo y responsable, al no dejarme seducir por la publicidad, pero lo habitual es que pases la mayor parte de tu tiempo en trabajos degradantes para comprar cosas que no necesitas o que no puedes disfrutar ya que no dispones de tiempo. Cada día son más, lo que tienen que pluriemplearse para ponder llegar a fin de mes en este modelo cultural en que vives para aceptar cualquier trabajo, comprar compulsivamente y hacer vida social en los hipermercados a golpe de ofertas, con graves secuelas para tu mente y salud física.

    En Cuba, uno tiene la sensación de que el tiempo libre es un recurso abundante y que no se trabaja al ritmo de Charlot en la película “tiempos modernos” (afortunadamente), lo que sin duda habrán tenido en cuenta las autoridades a la hora de planificar la distribución de recursos escasos, como resultado del bloqueo y de una baja productividad por la relajación con que se trabaja y a menudo los medios precarios (basta comparar lo que puede producir un agricultor y una yunta de bueyes con un agricultor y un tractor, siendo más eficiente aquel en la relación input-output y más ecológico, todo sea dicho). Un tercer factor, sería la indisciplina social, producto en gran medida de la escasez creada por el bloqueo, ya que, al no haber recursos suficientes para cubrir las necesidades de todos (mayores en la medida en que aumentan la diferencias de renta), la competitividad va sustituyendo a la cooperación como estrategia vital de adaptación al medio. ¿Cual sería entonces la mejor opción en este contexto?

    No voy a negar que mi primera impresión al observar las largas colas en el transporte o en las tiendas fue considerarlo un maltrato, viniendo de un mundo capitalista en el que sueñas con disponer de tiempo libre algún día para poder hacer las cosas más gratificantes, pero, siendo una sociedad tan humanista, en que no se trata a las personas como ganado (empezando por los medios de comunicación, que, desde bien temprano, ponen programación infantil apropiada para que los niños se levanten con buenas vibraciones y en el mejor de los mundos, sin publicidad degradante y sin fakes news a lo largo de la jornada), uno se siente con la necesidad de reflexionar y buscar una explicación racional. Es obvio que los cubanos aprovecharían mejor su tiempo y se sentirían más felices si la guagua tardara la mitad del tiempo, pero, para lograrlo, habría más que duplicar la flota de guaguas, ya que, al módico precio de cincuenta céntimos de peso, una mejora en el servicio multiplicaría exponencialmente la demanda.

    En el caso de los cárnicos y el aceite ocurriría algo parecido. El país atraviesa un grave problema de abastecimiento en este tipo de artículos. Si el suministro fuera fluido y no se contingentara la demanda, el resultado sería el agravamiento de la desigualdad en la distribución. Las colas y la contingentación ayudan a un mejor reparto en el tiempo de los productos cárnicos y el aceite, para evitar en lo posible su agotamiento. ¿Y cuál podría ser la explicación de que resulten tan caros si los comparamos con los precios en otros mercados de origen o minoristas, como el español? Está claro que las autoridades cubanas podrían suministrar cárnicos y aceite de oliva o girasol más baratos pero, con ello, tendrían un mayor protagonismo en la dieta del cubano, lo que agravaría su malestar si el mercado exterior cerrara el grifo, algo perfectamente imaginable en la estrategia de acoso y derribo del imperio genocida y aliados.

    Recuerdo que ya el año pasado, en el pequeño espacio de los cárnicos de la tienda que hay en los bajos del Focsa, me llamó la atención que, uno de los empleados llevara todo el peso de su manipulación y entrega a los pacientes clientes en cola, mientras otro se limitaba a cobrar en la caja. Si Cuba ha resistido con dignidad más de 60 años de bloqueo no es por casualidad ni por el factor suerte. Gracias a ello, el enemigo no ha podido provocar el estallido social que su infame causa requiere para justificar otra “guerra humanitaria”, que, como el resto, tendría trágicas consecuencias para una mayoría de cubanos. Lo ideal sería que se avanzara en la dirección de la soberanía alimentaria con el incremento de la producción de insumos y la adaptación progresiva del cubano hacia una dieta con elevado protagonismo de las verduras, frutas, cereales, legumbres y cárnicos que se pueden producir en el país, y depender de mercados foráneos en la menor posible, al menos mientras persista el bloqueo.

  10. Se me ha olvidado contar una graciosa anécdota mientras hacíamos cola en la tienda del Focsa mi esposa y yo, con la que quiero demostrar que también los europeos sufrimos la incomodidad de hacer cola, pero lo hacemos con gusto por lo que compensa vivir en esa sociedad alternativa, en que todas las personas pueden relacionarse en cualquier espacio público sin diferencias de clase y sin estrés. Coincidimos con un italiano de avanzada edad con el que conversamos al estar haciendo cola juntos y que mostraba gran impaciencia por un estado fisiológico carencial, hasta el extremo de repetirle al empleado varias veces (tan insólito en los italianos) “¡tengo hambre, amico!”. Lo más gracioso del caso, es que, justo cuando ya nos tocaba, se fue la luz, por lo que no pudimos ser atendidos. Nosotros habíamos caminado bastante con ese único objetivo y no creo que resolviéramos ese día en otra parte, pero lo aceptamos pensando en los aspectos positivos de vivir en Cuba, que siempre compensan.

  11. Sin permiso, Cuba es uno de esos lugares donde no se le da valor al tiempo. La impuntualidad es una de esas aristas, y quizas la mas visible,pero no la unica. Para el usuario que solo puede acceder al transporte publico, que no es precisamente eficiente, es la perfecta excusa para llegar tarde a todos lados, con o sin razon. Y que decirle de las colas que se mencionan mas arriba, mas las colas para casi cualquier tramite, etc, etc. Estas perdidas de tiempo, que se van sumando en el dia, impactan tremendamente la productividad de la sociedad, ademas del consabido desgaste fisico y moral. Mire, prefiero decidir que hacer yo con mi tiempo libre (ver o no uno de esos canales de TV llenos de la publicidad, o hacer tai chi, o salir a caminar el perro, o hacer jogging, etc, etc) que estar perdiendo mi tiempo en la cola del pan, el pollo, etc, etc…con el consiguiente ( )…Y si, para buscar justificaciones y culpar al toti, somos muy buenos.

  12. Ojalá este comentario sea visto por ojos receptivos y no se mantengan al margen de las necesidades de la población, la que tiene que, además de las carencias, soportar la indolencia y la burocracia “electrónica”

  13. Einsten decía: “Si quieres resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
    Y yo le agrego: “Si quieres resultados distintos, no sigas pensando igual”.
    Llevamos muchos años haciendo las cosas de la misma manera, y peor, pensando de la misma manera.
    Esto no hay quien lo arregle. Y parece mentira que a estas alturas todavía existan personas que crean lo contrario.

  14. Felicito a Javier, y a Iroel por publicarlo, a pesar de que algunos aprovechan un artículo crítico para proponer lo mismo que Trump. Miren cómo le va a los países que están alrededor de cuba siguiendo esos caminos trillados, aun sin bloqueo.

  15. Javier:

    A mi tampoco me gusta estar en standby. Prefiero dedicar mi tiempo a actividades que me reconfortan, aunque tengo que reconocer que, como la mayoría de la gente de mi país, me veo obligado a pasar la mayor parte de mi tiempo de vigilia haciendo actividades rutinarias con las que simplemente presto un servicio a mi comunidad y recibo un salario a cambio. Por muy afortunado que deba sentirme, también es una forma de estar en standby cuando eres plenamente consciente de que, con otras políticas, podrías vivir en una sociedad más humanista, más creativa, más sociable, más respetuosa con el medio ambiente y más solidaria. Esta me parece que habría sido la gran contribución del socialismo si un sistema inferior, basado en la explotación del hombre por el hombre y la acumulación de riqueza de forma adictiva y obsesiva por una minoría privilegiada, no se hubiera cruzado en su camino. Ya existían poderosos imperios en el mundo cuando Lenin bailaba de alegría en su residencia tras haber logrado resistir un día más que la comuna de París la brutal agresión de los ejércitos británico, francés, yanqui, nipón y alemán, en colaboración con la oposición interna.

    Como señalas en tu comentario, en Cuba no se suele dar mucho valor al tiempo libre, lo que demuestra que es un recurso abundante, a diferencia de los bienes y servicios, que escasean, como resultado del bloqueo y de la baja productividad. Si, para solucionar el problema de las colas, incrementamos el número de trabajadores, podría ocurrir que, en pocos días, agotáramos todas las existencias de productos de importación, facilitando el acaparamiento y la distribución no en función de la necesidad sino del poder adquisitivo. Por el contrario, si obligamos a los clientes de los artículos que resulta más complicado adquirir en los mercados foráneos a formar cola a la hora de adquirirlos y/o pagar, así como la contingentación del número de unidades, estaremos dando más opciones de poder adquirirlos a las personas menos pudientes y más necesitadas, que son las dispuestas a acudir más temprano a los puntos de venta y aguantar más tiempo en la cola. Por otra parte, lograremos que un recurso escaso pueda venderse más días a las personas más necesitadas o que lo demandan con mayor intensidad. Las colas y las contingentación son en estos casos factores que redundan en una mejor y más prolongada distribución de recursos de venta libre.

    Otra cosa en la venta en la bodega, donde cada ciudadano tiene asignado un lote o canasta de alimentos. Aquí las colas no tienen esa función y desconozco si se producen o no y, en caso de producirse, si es debido a que no hay personal suficiente o a la impaciencia o necesidad de los ciudadanos a la hora de adquirirlos, de forma que se podrían producir aglomeraciones los primeros días innecesariamente con un reparto aleatorio (que no deje lo peor para el final) y suponiendo que no existiera urgencia por adquirirlos (sabemos que con lo suministrado no se llega a fin de mes, por lo que la formación de colas los primeros días encontraría aquí una posible explicación). Otro factor es que suelen ser productos perecederos y no se dispone seguramente de equipos de refrigeración para su conservación. En cualquier caso, este y el caso de las colas en los establecimientos de venta libre son ejemplos muy diferentes de por que se producen las colas y su posible explicación más allá de concebirlas como un maltrato, sin dejar de reconocer que en otros supuestos puedan carecer de justificación y se deban enteramente a una mala planificación de los servicios o a la indisciplina de los trabajadores.

    Hay una parte de tu comentario que me parece injusta e incorrecta: tu valoración del transporte público como ineficiente. Durante mis estancias en Cuba por periodos de unos dos meses en diferentes años, he procurado vivir como muchos cubanos en el apartado del transporte, usando a veces las guaguas y otras los taxis ruteros y los almendrones. Decir que no es eficiente el trabajo de los guagueros transportando gente hasta reventar con enorme diligencia me parece un disparate mayúsculo. En ocasiones, he visto a guagueros bajar rápido a tomar un café para estar más activos. Podrás afirmar que el parque móvil de guaguas no cubre la demanda pero no que no resulte eficiente. Lo ineficiente, despilfarrador, antisocial y profundamente nocivo para la salud pública y la convivencia en los espacios públicos es lo que ocurre en las ciudades de mi país, en que la gente utiliza el transporte privado hasta para desplazarse a polígonos industriales próximos a las ciudades, a centros universitarios integrados en la ciudad y hasta a corta distancia de su domicilio, ocurriendo con elevada frecuencia que la mayoría de los coches que circulan lo hacen en busca de un aparcamiento. O también podría citar el ineficiente transporte de mercancías en camión, que obliga a muchos miles de españoles a ser esclavos de la carretera y pasar la mayor parte de su tiempo lejos de su familia, cuando buena parte de esas mercancías se podrían transportar a través de la mejora del transporte ferroviario. Esto si que es barbarie en pleno desarrollo por la única razón de que el sector del automóvil es muy poderoso en España y ha conseguido un pedazo grande de la tarta o renta nacional.

    Por último, lo de pasear al perro o hacer taichi en el tiempo libre me parece muy bien, pero, será seguramente por tu condición de cubano, me parece que no eres capaz de imaginar el estado de degradación que puede alcanzar el ser humano como resultado de la publicidad comercial, la propaganda política y la programación basura del oligopolio de medios de persuasión de la oligarquía nacional y extranjera, en cuyo accionariado y consejos de administración van tomando posiciones lo más florido del mundo empresarial, en función de la rentabilidad y no de la filantropía, dando como resultado un mayor protagonismo del crimen organizado en todas sus vertientes, ya se trate de la banca, la economía de guerra, los fondos buitres, las empresas energéticas, la industria de la enfermedad y el agronegocio y las constructoras. Así es como únicamente puede entenderse , por poner un ejemplo, que todos los medios públicos y privados (incluidos los que se consideran alternativos y progresistas, como eldiario.es o público) que un día alimentaron la macroestafa de la burbuja inmobiliaria (de catastróficas consecuencias para este país a nivel de economías domésticas y sector público) sean los que llevan años incubando la matriz falsa sobre Venezuela y, en estos días, han dado cobertura al golpe fallido con absoluto protagonismo de los títeres imperiales de extrema derecha Guaidó y López, como si fueran las legítimas autoridades de la sociedad venezolana y contaran con mayoritario apoyo cívico-militar. Como en 2002, la audiencia española ha estado más que sazonada para apoyar una intervención militar extranjera o un golpe de estado. Este es el mayor problema que tenemos hoy en España: el poder absoluto de la oligarquía sobre el imaginario colectivo y sus límites, lo que equivale a decir el poder totalitario sobre la política que se hace en este país. Saludos.

  16. Sin permiso,

    Ahora, con permiso. A mi tambien me parece un disparate mayusculo plantear que las colas son un elemento para potenciar una distribucion mas equitativa, justa, etc. Para mi, las colas son consecuencia de la escasez, de una pobre gestion comercial, de percepcion de que se va acabar un producto, etc o de todas las anteriores.Si Ud suma todas las demoras que un dia cualquiera una persona comun y corriente enfrenta para transportarse, hacer sus compras o hacer un simple tramite, se daria cuenta cuanto tiempo malgastado, que pudiera ser empleado en otras actividades o en pasarlo con la familia.
    Yo soy partidario de un sistema de transporte publico robusto, pero en la Habana esta bien lejos de eso. Nunca lo ha sido. En los 80’s era mejor, pero aun insuficiente, por eso se planeo construir un metro. Ud menciona los almendrones, que por cierto son privados, no publicos y no voy a entrar en detalles de mis peripecias en la esquina de Neptuno y Prado hace unos meses para ir hasta Tropicana. Y no solo una vez. No me gustaria ver una Habana con trancones vehiculares a la hora pico, preferiria ver un flujo de buses o trenes y que moverse de un punto a otro fuese rapido, eficiente y economico, como lo he visto en otros paises. Lo de la propaganda o saturacion publicitaria, dejame a mi lidiar con eso. Yo escojo lo que consumir y lo que no. Por eso casi no veo TV; mi fuente de informacion es la web, con los inconvenientes que pueda tener.
    Meter al problema de Venezuela, Lenin, Guaido et al en este debate puntual no le veo el punto. En buen cubano diria que me esta dando muela. Saludos, peninsular.

  17. Como usted mismo reconoce, “las colas son consecuencia de la escasez”. Entonces, ¿qué hacemos en el mercado libre, maestro: ofertamos todas las existencias de recursos escasos en un día elegido al azar, para que los afortunados por la suerte acaben con ellas, o establecemos unas reglas que garanticen su máxima presencia posible en los anaqueles y vitrinas, al tiempo que discriminamos positivamente a las personas más necesitadas y, probablemente, menos pudientes, sometiéndolas al incómodo orden de picoteo de las colas y a la limitación del número de unidades por cliente? Sólo tenemos estas dos opciones cuando los recursos son escasos, pero tal vez a usted le gustaría más la primera por su mayor poder adquisitivo, que es lo que impera bajo las reglas del darwinismo social capitalista.

    También podríamos preguntarnos por que hay escasez en Cuba, pero, según usted, eso es dar muela. Por la redacción de su comentario, deduzco que lo atribuye a una mala gestión interna y hasta a la inferioridad del socialismo como sistema. Por ello le molestó que aludiera al socialismo como experimento contaminado por el acoso y derribo del capitalismo, consciente este de su inferioridad y de que, sin una manifiesta y continuada hostilidad, tenía los días contados. Cuba tuvo su primavera gloriosa a comienzos de los 60, cuando USA activó la operación Mangosta para dejarle claro que no iba a tolerar el “mal ejemplo” de una agricultura y ganadería florecientes en su patio trasero. Tampoco se lo iba a poner fácil a la hora de adquirir alimentos en los mercados internacionales, sobre todo a partir de la caída del campo socialista, con lo que dio comienzo la campaña de la recolección de la fruta madura más allá de los límites imperiales (Yugoslavia, Afganistán, Iraq, Libia, Siria). Pero todo esto a usted se le antoja que es una versión del cuento de María Sarmiento, que nada tiene que ver con la escasez que sufre Cuba.

    Ya le aclaré en mi respuesta a su comentario que no siempre las sufridas colas tenían una explicación racional. A usted, como a mí, no le gustan las colas. Su tiempo libre le resulta muy valioso, quizás por el hecho de que, como en mi caso, ha sido un recurso escaso en su vida. Por ello y por algo que le diré más tarde, tengo el presentimiento de que usted no es cubano. La libertad de poder disponer uno de su tiempo vital es especialmente valiosa, pero ¿es capaz de imaginarse cuántas personas en América Latina y en el mundo viven en la exclusión social y en la pobreza extrema y ninguna de ellas es cubana? ¿En qué consiste la libertad y el tiempo libre para ellos? ¿Nos lo quiere explicar?

    Dice usted que es partidario de un “sistema de transporte público robusto”. El modelo cubano supone una clara apuesta por el transporte público, de ahí las limitaciones y penalizaciones a la hora de optar por el transporte privado. Mejorarlo requeriría una fuerte inversión económica, que el país no puede afrontar en su situación actual. Sin embargo, usted cita ejemplos (probablemente del primer mundo) en que el transporte colectivo (más que público) es “rápido, eficiente y económico”, dando a entender que el cubano también lo podría ser mejorando la gestión interna o, tal vez, adoptando el modelo económico capitalista. Hablando de eficiencia, ¿qué le parece el hecho de que en España tengamos trenes de alta velocidad sin viajeros y una red de alta velocidad a nivel nacional que ha acabado con la mayor parte de los trenes de media y larga distancia que eran una clara alternativa al transporte privado o colectivo por carretera, mucho más caro, contaminante e ineficiente? ¿O el hecho de que casi todo el transporte de mercancías se haga por carretera en camiones que forman largas caravanas altamente contaminantes que impiden la circulación fluida de otros vehículos y que suponen un despilfarro en recursos humanos y económicos?

    Por no referirme a los coches particulares que invaden todos los espacios públicos de las ciudades, emiten gases letales que matan cada año a miles de personas, provocan ruidos ensordecedores, causan accidentes e impiden que las personas puedan hacer vida social en los espacios públicos. Señor Javier, ¿cómo solucionamos este problema en el mundo capitalista, donde el ánimo de lucro de los fabricantes de coches está por encima del derecho a la salud y una vida digna de la gente? A usted le molesta hacer cola a la hora de coger la guagua en una sociedad con graves escaseces inducidas y a mí me molesta que en mi país los privilegios del automóvil prevalezcan sobre derechos constitucionales como la salud, el medio ambiente, la integridad física, un urbanismo racional e integrador o un trabajo digno.

    Ahora resulta que el derecho de elección en el mundo de la publicidad y la propaganda lo tiene la víctima y no el victimario. Usted parece que no ha entendido nada en relación con el mundo de la comunicación. Tal vez pudiera construirse una burbuja que le aislase de la perniciosa influencia de la publicidad y propaganda del oligopolio mediático imperante, al servicio de los más perversos intereses, pero esto no es lo normal y, en cualquier caso, tiene un elevado coste personal. Uno debe aspirar a vivir en un imaginario colectivo donde no te traten como si fueras una mercancía de usar y tirar o ganado sino con la dignidad y respeto que mereces, garantizando en todo momento la verdad objetiva, las enseñanzas de la ciencia y el cumplimiento del estado de derecho. Déjeme que le diga que la única elección posible en el estado de barbarie mediática que caracteriza a las sociedades capitalistas es convertirte en un antisistema o construirte una burbuja personal e intentar vivir lo más dignamente posible con las herramientas que te ofrece la sociedad de mercado. Refutando a Calviño, yo diría que no vale la pena si tienes la oportunidad de formar parte de una sociedad humanista como la cubana, sin las ataduras y escaseces que provoca su mortal enemigo.

    Perdone si este tipo de muela no va con usted, pero yo estoy convencido de que hace mucha falta y de que sintoniza plenamente con este blog. Lo de “peninsular” no sé si debo tomármelo como un insulto. Este es el otro dato que me ha llevado a pensar que usted podría ser español y, para más señas, insular canario. En tal caso, permítame que le diga que no conozco a ningún godo de mi familia que participara en el genocidio de América o de las Canarias. El único que fue llamado a filas y del que tengo conocimiento, prefirió pagar una sanción económica para no ir a la guerra de Cuba. Tal vez usted no pueda decir lo mismo. En cualquier caso, me parece una falta de respeto poner etiquetas a las personas antes de conocerlas en función de su origen. El padre de Fidel fue como militar a la guerra de Cuba, sin que nadie lo tenga por un borrón en el expediente de quien tanto hizo por la liberación de los pueblos oprimidos. Cada uno responde de sus actos y de su ideología. La mía no tiene fronteras ni etiqueta a las personas por su origen, raza, sexo o clase social. Nuestro planeta es una pequeña nave espacial con recursos limitados y condiciones de habitabilidad más rigurosas de lo que nos pensamos, por lo que deberíamos empezar por planificar el número de viajeros óptimo a través de una patria potestad familiar y pública responsables (como se limita el aforo de cualquier vehículo) y considerar que la riqueza, en todas sus formas, debe dedicarse a atender las necesidades de aquellos y de sus descendientes y no a esa modalidad de juego patológico que es la acumulación exponencial capitalista, en que los protagonistas tienen sus necesidades más que cubiertas y juegan con la vida de los demás y los recursos y bienes como si fuera una macabra partida de monopoly.

  18. Sin permiso,
    Si, soy cubano, aunque haya vivido por periodos de tiempo fuera de Cuba. Ud se refiere a Espana para sus argumentos y eso esta muy bien, porque tal vez sea lo que mejor conoce. Y yo le digo que hay otros paises que han desarrollado un buen sistema de transporte publico, simplemente porque no tienen opcion. En algunos casos, porque tienen que mover una poblacion grande de manera eficiente, economica y rapido y en otros, porque el terreno que tienen es extremadamente pequeno y no pueden darse el lujo de llenar lo poco que tienen con autos contaminantes y crear una congestion imposible. Mire, tener un buen sistema de transporte no es barato, pero hay que tener una vision integradora. Yo trabaje en el sector del transporte en algun momento y soy testigo de estudios y recomendaciones de expertos, con vista a una estrategia de acuerdo a las condiciones reales. Se hicieron monitoreos de flujos de personas en diversos horarios y se aplicaron modelos estadisticos, etc, etc. Y eso fue en los 90’s, teniendo en cuenta nuestra situacion, no la de Espana. De eso a lo que ocurre en este momento hay un buen trecho. Entonces que?
    Mire, no creo que nos pongamos de acuerdo con su percepcion filosofica de las colas y las mias. Solo le deseo que ni Ud ni sus paisanos se vean en el futuro en esa marana enajenante de perdida de tiempo.
    Mecanismos distributivos mas justos existen para ayudar a los sectores sociales en desventaja, pero no creo que la mejor manera sea subsidiando servicios o productos. Mas bien subsidiando las personas; jubilados, casos sociales, familias de bajos ingresos, etc. Esa es mi opinion. Si no, tienes una libreta de racionamiento que tratando de ser equitativa, termina siendo injusta, pues el que tiene mayor poder adquisitivo recibe lo mismo que el que no.
    Ud viene con la mentalidad de buscarle justificaciones a todo lo que no funciona bien . Mi tia, que siempre fue militante sin carnet y hoy tiene 90 hace exactamente lo mismo. Saque Ud sus propias conclusiones. Si hacer criticas y/o proponer otras ideas me hacen merecer una etiqueta con el ribete que se le ocurra, sinceramente me tienen sin cuidado, sepa Ud. Que tenga un buen dia!

  19. Sin permiso,
    Lo de peninsular fue utilizado como un sinonimo del “gallego” con que mis compatriotas suelen referirse a los naturales de Espana, sin importar de que region autonoma provengan. Fue tambien un termino (ya en desuso) para diferenciar entre espanoles y criollos, por alla por los tiempos que fuimos colonia espanola. No sabia que los insulares canarios lo usaban ni su connotacion. Si fue tomado de manera insultante, pues pido mis disculpas. Mas bien fue un guino de picardia criolla.
    Y ya que hablamos de sus origenes y de su inquietud por los mios, le dire que por una rama, vinieron del Medio Oriente y por la otra, salieron echando pa’ Cuba durante la Guerra Civil.

  20. hola iroel:
    por razones personales ayer me vi obligada a recorrer la mayoría de las tiendas que menciona JGS en el post de tu blog relacionado con las colas, la desidia, las cajas contadoras q no funcionan, el disgusto ciudadano, etc.
    con cuánta satisfacción comprobé q TODAS las cajas funcionaban y que TODOS los productos se podían pasar por TODAS las cajas.
    bastaron apenas 24 horas para resolver un tema tan estratégico como ése.
    cavilo en torno a cuánto se puede lograr desde las redes sociales sin tener q esperar orientaciones desde “arriba”, cuando se hace desde una inequívoca postura de defensa de la Revolución.
    porfa dile a JGS q en lo felicito en nombre de todos los que hicimos colas ayer y comentamos allí la pertinencia y utilidad de su texto.
    por supuesto q también te felicito a vos.
    ojalá no se cansen nunca.
    un abrazo

  21. Javier:

    Comparto algunos de sus razonamientos, como el de que no se deben subsidiar artículos de consumo o servicios en general sino a las personas más necesitadas en la nueva Cuba, donde el cuentapropismo está agudizando las diferencias de renta. Por lo que cuenta Susana Aulet, se ha solucionado el cobro selectivo de cárnicos y aceite por una sola caja, que provocaba las colas. Me pregunto si continúa o no la limitación de unidades por compra. La incógnita que hay que despejar en estos casos es si estamos ante un supuesto de escasez de oferta, en que conviene arbitrar medidas para que el reparto sea justo y lo más prolongado posible en el tiempo, o ante un supuesto de indisciplina social, en que los consumidores deben dar parte a las autoridades para que no sufrir las consecuencias.

    Lamento que tenga la percepción de que intento justificar todo lo que no funciona bien en Cuba. Si revisa mi primer comentario verá que critico la política comercial de empresas como Vía Azul. Cualquier cosa que funcione mal por la indisciplina social, la desafección política o la corrupción, debe ser denunciada de forma constructiva. Tratándose de Cuba, criticar resulta muy fácil, sobre todo desde el mundo capitalista, que no le perdona ser una república de trabajadores socialista, soberana, laica. El foco de falsimedia y el doble rasero aprovechan la menor oportunidad para atacarla de un modo despiadado. Por ello, quienes nos identificamos con su lucha y amamos al pueblo cubano, sentimos la inquebrantable responsabilidad de entenderla y defenderla.

    Cada vez que se proyecta en las cadenas públicas o privadas españolas un documental sobre Cuba o una película es para reincidir en la crítica fácil y grosera. Recuerdo el día que proyectaron en el programa de TVE1 “Versión Española” la película “El Rey de la Habana”, basada en la novela del escritor cubano Pedro Juan Gutierrez y dirigida por un director oportunista, cuyos servicios contrataron aprovechando el tirón de su famosa película “Pan Negro” para denigrar a Cuba, al igual que hicieron con el limpiabotas imperial Fernando Trueba al dirigir la película animada “Chico y Rita”. Me refiero a Agustí Villaronga. Este es el argumento de la película:
    El rey de la Habana’
    Cuba, años 90. Tras fugarse de un correccional, Reinaldo trata de sobrevivir en las calles de La Habana. Esperanzas, desencantos, ron, buen humor y sobre todo hambre, le acompañan en su deambular, hasta que conoce a Magda y Yunisleidy, también supervivientes como él. Entre los brazos de la una y la otra, intentará evadirse de la miseria material y moral que le rodea, viviendo hasta el límite el amor, la pasión, la ternura y el sexo más desvergonzado.

    Lo que más me indignó fue la felicitación de Cayetana Guillén Cuervo al director con las palabras: “gracias por tu valentía”. ¿Realmente hay que ser valiente en España o cualquier país capitalista para criticar a Cuba? ¿Era Cuba un escenario apropiado en América Latina y el mundo para hablar de supervivencia infantil y juvenil en la calle o de miseria material y moral? Otros son los escenarios y los guiones existenciales en el mundo que reclaman con urgencia un paso al frente de los valientes y honestos. Poner el foco en Cuba sobre la infancia y juventud desvalidas y descarriadas, con la enorme sensibilidad que la revolución ha mostrado siempre hacía este tema, se convierte en un acto de cobardía y una felonía frente a los profundos agravios que sufre la infancia y la juventud en otras naciones del mundo capitalista y la situación que viven sociedades destruidas por las guerras imperiales en que siguen produciéndose las mayores injusticias y crímenes en absoluta penumbra e impunidad. Aquí la Cuervo y el Villaronga ni están ni se les espera y, como ellos, a toda una clase mercenaria que da cobertura mediática al crimen organizado, rodeados del glamour y la fama.

    Perdón por la muela y las malinterpretaciones. Que tengas un buen día.

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