El sistema tributario en Cuba y los que más tienen. Por Justo Cruz


En Cuba el sistema de salud es gratis para todos y no debemos cansarnos de repetirlo por aquello de que uno no sabe lo que tiene hasta que no lo pierde. Es gratis incluso para esa pequeña burguesía que está renaciendo, esto debemos reconocerlo. Ahora lo importante es saber como lidiar con ella.

¿Se imaginan que todos los pacientes del mundo tuvieran la posibilidad de ser atendidos en un hospital sin necesidad de tener que pagar este derecho tan humano y necesario?

Preguntemos a nuestros familiares y amigos que residen en Estados Unidos o en otras latitudes. Ellos podrían contarnos sus experiencias sobre lo que significa vivir en un país donde el sistema de salud no es un servicio público sinó un rehén del capital, un medio que se utiliza  para lucrar  obligando a veces a sus ciudadanos a tener que escoger entre comprar una medicina o alimentarse.

Hace aproximadamente un año, durante una visita a Cuba, recuerdo que estando en casa de mis padres me había subido un poco la presión y decidí ir al Consultorio Médico para tomármela. El médico no estaba. Un vecino me indicó que se encontraba en su casa, al lado del consultorio. Toqué a la puerta, me abrió un poco soñoliento, estaba durmiendo la siesta, me pregunto qué me pasaba. Le conté que creía que tenía la presión un poco alta. Después de medírmela me dijo, “sí, la tienes un poco alta, te voy a dar una pastillita, pero te tomas solo la mitad, verás como se te baja”.

Yo me disculpé por las molestias, “ninguna molestia, este es mi trabajo”, me respondió. Me dijo que dentro de una hora volviera para medírmela de nuevo. Me preguntó por mi vida y mi familia en Alemania, intercambiamos un poco y nos despedimos. Dos horas después volví, la tenía normal.

Esto solo es posible en Cuba o en aquellos lugares donde hay personal de la salud cubano. Es una cuestión de costumbre.

A modo de contraste y para que los cubanos en Cuba sepan de lo que estamos hablando cuando comparamos el sistema de salud de Cuba con el del resto del mundo, les contaré sobre un reportaje que vi hace unos días en la televisión alemana. El mismo trataba sobre la orden dada por el multimillonario Donald Trump de desmantelar el Obamacare, una decisión que dejaría sin seguro médico al menos a 14 millones de estadounidenses, cifra que aumentaría gradualmente hasta llegar a la astronómica suma de 24 millones en los próximos años.

En el reportaje una joven estadounidense manifestaba que en sus 36 años de vida, que ella recordara, había estado solo una vez en una consulta médica, y eso fue gracias al Obamacare. Solo una vez en su vida, ¿se imaginan lo que esto significa para un ser humano?

La joven comentaba entre sollozos que esa consulta médica le había salvado la vida, porque gracias a ella le habían descubierto una enfermedad grave. De perder su seguro médico volvería a vivir como en un barco a la deriva, comentó.

Un fanático republicano comentaba en Facebook que él apoyaba la decisión de Trump porque el Obamacare era un proyecto comunista. La frase no amerita un comentario, pero es muy importante que se sepa cómo piensan estos individuos. Entre ellos también hay algún que otro cubano americano.

En Cuba aunque cueste aceptarlo se está “destapando” una clase que por los bienes que posee y que consume se podría catalogar como una clase media o alta. Que conste que no es mi intención “combatir” la iniciativa privada o restarle importancia al aporte que pueda dar el cuentapropismo al desarrollo de la sociedad cubana, tampoco es mi deseo herir sensibilidades, pero hay que reconocer que esta es una cruda realidad y hay que ocuparse de ella.

Cuando un cubano se enferma y va a una consulta médica a atenderse o es ingresado en un hospital a causa de una enfermedad, no se le pregunta por el seguro médico, mucho menos por los bienes que posee, si tiene una paladar, una pensión o una agencia de taxis almendrones, la persona es atendida y punto. Sobre el costo de la atención recibida el paciente ni se entera.

El cubano de la “clase alta” también es atendido como un ciudadano común y corriente, aunque muchos sepan que en un mes puede ganar cincuenta veces más, incluso que el médico que en ese preciso momento le está atendiendo. Entre ellos también hay deportistas y músicos, la mayoría de los cuales se lo han ganado con su sudor y con su talento, otros no, otros han logrado enriquecerse menospreciando nuestra cultura, esto también debemos reconocerlo.

¿Sabían ustedes que los músicos más ricos en Cuba son los reguetoneros? Hace unos días fuimos testigos en las redes sociales de como dos jóvenes “cultivadores” de este “género” residentes en Cuba se vanagloriaban de poseer 100 mil dólares. Así le restregaban en la cara el dinero a su público, un dinero quizás ganado con temas como estos: “….seis de la mañana, me acuesto en la cama con mi amiga Mercy y con Juana y las dos haciendo lo que les da la gana, pero yo la cojo, la monto, la saco, la mato y a las menos cuarto siente el impacto, boom”.

Si alguno de estos reguetoneros (ojo que detrás de un reguetonero no tiene que haber necesariamente un buen músico) se enfermase, Dios quiera que no, y tuviesen que ir a una consulta médica, o ser ingresado en un hospital, con toda seguridad sería tratado como un ciudadano más. No tendrían que pagar un centavo por la atención que recibirían, aun cuando sabemos que su poder adquisitivo sobrepasa con crece a la media en Cuba.

¿No sería justo y lógico que aquellos que reciben más paguen por estos servicios a través de impuestos como sucede en todos los países?

En cualquier país del mundo evadir impuestos es un delito y se persigue como tal. Ningún ciudadano puede ganar un centavo sin pagar su contribución al estado. En Alemania se ha dado el caso de que el estado ha pagado a empleados de bancos de países en paraísos fiscales para recibir información sobre los ciudadanos que tienen dinero en cuentas en esos bancos.

En Cuba no estoy muy seguro si para la mayoría está claro cuán importante es para el estado que sus ciudadanos contribuyan en su gestión. Al parecer no estamos conscientes de que para mejorar las condiciones de los hospitales con equipamiento sofisticados se necesitan fondos, lo que obliga a cada ciudadano a dar su contribución, no solo según su capacidad monetaria sino también según su patrimonio o según los bienes que posee.

El estado tiene una potestad tributaria que es la que le permite financiar sus gastos. Su capacidad contributiva se basa en el principio de quién más tiene, más debe aportar al financiamiento estatal para garantizar la administración financiera pública y así poder ejecutar planes a largo y mediano plazo. Solo así podrá satisfacer las necesidades sociales y aunque la exigibilidad impositiva del estado no puede estar por encima de la capacidad contributiva de sus ciudadanos, “pagar impuesto es el precio que pagamos para poder contar una sociedad civilizada” como dijera el destacado poeta y médico estadounidense Oliver Wendell Holme. 

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15 pensamientos en “El sistema tributario en Cuba y los que más tienen. Por Justo Cruz

  1. Estimado Iroel: Tomé unas notas (en mi blog) sobre el artículo del Sr. Vazquez Díaz. Te lo quería hacer llegar. No debo ponerlo aquí ya que es el sitio del texto de Justo. Saludos, Emilio Ichikawa

  2. Lo mejor que tiene Cuba son sus sistemas de educación y salud, es un logro que debemos cuidar; pero en la medida que avancen los cambios que se proponen sería bueno repensar como mantenerlo y creo que se hace necesario encontrar la manera de costearlo. Yo tengo la vivencia de como lo hacen los uruguayos, que si bien no es perfecto como nada lo es, se podría partir de esta experiencia y sin hacer una copia adaptar algo de lo que hacen al sistema de salud cubano, sin abandonar el principio de que la atención mèdica es un derecho

  3. Es claro que algo se debe hacer en esos casos o todo el dinero ahorrado con los nuevos negocios terminaria en bancos fuera del pais, y todo eso se calificaria como una version criolla tardia de la globalizacion.

  4. Hasta la llegada al poder de Ronald Reagan, los norteamercianos con una renta anual superior a 200.000 dólares, pagaban al fisco el 80% y no estamos hablando de una sociedad inspirada en valores socialistas. A partir de entonces, la presión fiscal bajó al 35% y con ello y otras medidas neoliberales, las desigualdades sociales y las injusticias crecieron exponencialmente.

    Todos esos cuentapropistas que se quejan del nuevo sistema tributario cubano o los que critican que el estado cubano se quede con una parte sustancial de la renta que producen los cooperantes por sus servicios prestados en otros países deberían conocer este dato y reflexionar sobre lo que debería ser una presión fiscal justa en Cuba y la que podría tener carácter confiscatorio. Por supuesto que no estoy pensando en aplicar un tipo de gravamen de un 80% a una renta de 1.000 CUCs en Cuba, pero, para un cuentapropista que ingresa 10.000 CUCs, le quedaría una renta libre de impuestos de 2.000 CUCs, mucho más de lo que gana un profesional de la salud de elevada cualificación en Cuba. Si queremos que estos sigan prestando sus servicios al sistema de salud cubano, en lugar de hacerse cuentapropistas, habrá que establecer un sistema tributario acorde con la capacidad económica y de carácter progresivo que evite los agravios comparativos.

    En el mundo capitalista se está poniendo de moda la bajada de tributos directos (los que tienen en cuenta la capacidad económica, como el IRPF y el impuesto de sociedades) y, en todo caso, la subida de los indirectos (los que paga todo el mundo por igual independientemente de su capacidad económica, como el IVA). Esta tendencia se corresponde con la privatización de servicios públicos y progresivo desmantelamiento del estado, así como con la regresividad fiscal, que hace recaer cada vez más peso sobre las rentas de trabajo, lo que contribuye también a explicar el disparatado crecimiento de las rentas de capital.

    Un sistema tributario justo y progresivo en Cuba debería tener como hecho imponible la renta y patrimonio de los cubanos para que el estado pudiera redistribuir la riqueza y evitar así que las desigualdades crecieran en exceso. Por supuesto que habría cuentapropistas que no estarían de acuerdo con su mayor contribución al gasto público que otros cubanos, por lo que habría que hacer pedagogía sobre el derecho de propiedad individual en un sistema socialista, donde debe prevalecer lo social y comunitario. Que el dueño de una paladar ingrese 100 veces más renta que un profesional de la salud no significa que se le deba conceder un poder adquisitivo 100 veces superior. Yo entiendo que, debido a los problemas de escasez que sufre la isla, mucha gente no esté en disposición de entender lo perverso, injusto y dañino que resulta el ilimitado derecho de propiedad de las sociedades capitalistas, que cada vez tiene menos trabas administrativas, paga menos impuestos y oculta beneficios en paraísos fiscales. Ya sólo falta que se les permita a los capitalistas apropiarse otra vez de las personas y generar así nuevas relaciones de esclavitud, cosa que no harán debido a que las personas son hoy un recurso superabundante que se regala en los grandes centros de producción y consumo, aunque para ello tengan que viajar en pateras y sortear las alambradas de sus nuevos amos. A aquellos que no estén de acuerdo con soportar una determinada presión fiscal, sencillamente habría que prohibirles el volumen de negocio y patrimonio asociado a la misma, haciéndoles ver claramente que la propiedad tiene una función social, que no se puede disponer ilimitadamente de los recursos de una sociedad, por muy eficiente y esforzado que uno sea porque la riqueza es de todos, también de las generaciones futuras.

    Justo Cruz cita un claro ejemplo de lo importante que es para una sociedad disponer de un sector público sin ánimo de lucro financiado con tributos: los servicios sanitarios. No es sólo por el hecho de que la privatización de la sanidad provocaría que muchos cubanos no pudieran pagar un servicio tan fundamental sino que, además, la privatización provoca que sí exista ánimo de lucro, lo que supone un cambio radical y perverso de modelo, ya que la salud pasa a convertirse en un disvalor desde el momento en que es la enfermedad y la rehabilitación lo que permite maximizar beneficios, dando como resultado un sistema como el norteamericano, que gasta en la enfermedad la friolera del 18% del PIB, deja fuera a 50 millones de norteamericanos y cuenta con pésimos indicadores de salud en la población (gracias a los cuales el volumen de gasto es tan disparatado, a lo que habría que sumar pruebas de diagnóstico y tratamientos innecesarios). No es por casualidad que los únicos ejemplos de funcionamiento relativamente eficiente de la atención sanitaria en Estados Unidos son los sistemas públicos (Medicaid y Medicare), que ahora Trump está empezando a desmantelar, al igual que el Obamacare, haciendo una clara demostración de hasta qué punto las plutocracias soportan toda clase de incumplimientos programáticos. Por el contrario, en Cuba la protección de la salud y la prevención de las enfermedades siguen siendo muy importantes, con políticas proactivas y atención programada practicamente ausentes en sistemas sanitarios públicos financiados con impuestos, como el español, donde la salud también es un disvalor por el poder de las grandes corporaciones médicas y farmacéuticas, que tiene a su servicio a la clase política gobernante.

  5. Pingback: El sistema tributario en Cuba y los que más tienen

  6. Estoy plenamente de acuerdo en que el sistema tributario debe ser progresivo y en consecuencia, el que más gane, debe aportar más pues no se trata de establecer sistema de salud o educación diferentes para los cuentrapropistas.
    Reitero la idea de un comentario anterior. No es suficiente una ley impositiva nueva que establezca un impuesto justo. Hay que crear condiciones para que la ley pueda ser aplicada. Es muy pernicioso y dañino, hacer una ley que no se cumpla o pueda ser violada.
    Hay que crear las condiciones para que la ley pueda ser cumplida. Nuestro país tiene un alto desarrollo informático. Tenemos personal altamente calificado en la programación. Cuando uno conoce un poquito de lo que podemos hacer, se sorprende del nivel alcanzado estando bloqueados y casi “desconectados”.
    Hay tareas pendientes que nadie se explica porque no acaban de acometerse. Ejemplo, el llevado y traído mercado mayorista que no es precisamente esa tienda recién abierta donde se vende en formados mayores. El mercado mayorista y la informática en la cual la ONAT pueda, a la velocidad de un click, conocer el monto del insumo adquirido por el cuentapropista, facilitaría conocer el nivel de actividad y en conclusión cuánto debe pagarse de impuestos pues también habría que exigir, como en todo el mundo, la correspondiente factura por el bien o servicio ofrecido.
    Una mayor recaudación de impuestos podría permitir también utilizar mayores recursos en algunos sectores que lo reclaman, incluyendo el aumento de salario para algunas profesiones, no solo las de salud.
    A los ejemplos que pone Justo y otros comentaristas, agrego el siguiente.
    Conozco un médico que tiene una especialidad deficitaria en nuestro país. En perfectas condiciones físicas y mentales arribó a la edad de jubilación y se acogió a ello. Nada más justo. Aún hoy da una consulta semanal en su antiguo hospital. Lo hace sin cobrar un centavo. Me dijo que es para mantener sus habilidades. Sin embargo, no ha dejado de trabajar. Sacó una licencia de mensajero y ahora su actividad fundamental es de chofer llevando y trayendo paquetes, encomiendas o personas.
    ¿Por qué lo hace? Simplemente porque su salario, cuando lo tuvo, y ahora su pensión, no le permiten mantener su auto (moderno pero no de lujo), comprar el combustible necesario, las piezas de repuesto, los neumáticos, pagar la electricidad, alimentarse, vestirse, etc., etc.
    Tal vez ahora, habrá pacientes esperando por un especialista como él para resolver un problema serio de salud.
    ¿Qué hubiese sido más conveniente para la sociedad? Que ese médico, en plenitud de facultades aún cuando ya está cerca de los 70 años, continuara trabajando, bien porque no se hubiese jubilado o porque habiéndolo hecho, se contratara pero que sus ingresos como profesional, le permitieran cubrir sus necesidades, tanto materiales como espirituales, porque éstas últimas también pesan y hay que darles su justo valor.
    O podría ser también que en lugar de someterse a la presión de la consulta, hubiese continuado como profesor formando a nuevos profesionales en su especialidad.
    Conclusión: La famosa pirámide invertida hay que acabar de resolverla.
    Una reforma de salarios, también se impone. Hay que aumentar el poder adquisitivo de la población, en particular de los trabajadores. Medidas como reducir 2,3,25, 50 centavos a algunos productos en las tiendas recaudadoras en divisa, no es, en mi opinión, ni un paliativo.
    Nuestro mercado interno, tiene que ser también un estimulo a la producción. Mientras más bienes y servicios pueda adquirir la población, el trabajador, mayor nivel de satisfacción y también mayor estimulo al trabajo y no como ahora en que muchos pero muchos, sin trabajar viven mejor que el que trabaja.
    Y no se le debe tener miedo a la inflación. Hay países que han aumentado salarios y no ha habido inflación. Aumento de salarios no equivale a inflación. Puede provocarla pero no es un axioma. Si se hace solo eso pudiera ser, pero si paralelamente si acometen otras medidas, puede evitarse.
    Hasta aquí algunas reflexiones pues es un tema bien complejo y riesgoso, pero mucho más riesgoso fue asaltar el Moncada, desembarcar en el Granma, quedarse con poco más de una decena de hombre y hacer la Revolución, y se hizo.

  7. Yo pienso como cubano…ni como hijo de obreros, ni como ingeniero. Existen varias formas de decir lo mismo sobre las consecuencias de los actos que hacemos: la ley de acción y reacción, sembrar para recoger, el bien y el mal…como quiera que se diga simpre resalta lo mismo.

    Si Fulanito vive todo el día de fiesta y pachanga es porque el país donde vive se lo permite, por las vías que sean. En europa el promedio de renta ronda en los mil euros (en algunos mucho menos como en Macedonia) y la gente tiene que TRABAJAR (no pinchar como hace el cubano…si porque el cubano no trabaja, el cubano pincha) o tener dinero por alguna via.

    Si el barbero de la otra cuadra cobra 1CUC el pelado y pela entre 20 y 40 personas diarias entonces, él si puede comprarse un carro, él si puede ir de vacaciones a un cayo, él si puede decir las malas palabras que le de la gana y servir de ejemplo de ciudadano a los niños de su comunidad.

    Si Martí, Maceo y todos cuanto han muerto por Cuba revivieran…

    El otro día un hombre por poco pelea con una mujer en la ruta 34 de La Habana porque ella estaba en el medio a la hora de bajarse de la guagua, y la mujer estaba con su hija. Aaah pero ese hombre trabaja en una gasolinera, nadie lo controla y el sistema permite que el siga robando y comportándose de esa forma…porque a él no le importa nadie, solo él, y tiene que ser un verdadero lobo para trabajar entre los camajanes que también quieren robar en la gasolinera…aquí no hay vida para los marea’os.

    Realmente he tenido ganas de pararme en la Plaza de la Revolución y pintar un frase bien grande para que Martí la lea, donde quiera que esté: “Discúlpame, yo también tengo la culpa”.

    No puede ser que mi hija valla a nacer y yo veo toda esta involución de mi tierra, no puede ser que su paradigma de hombre valla a ser un reguetonero.

    No importa si eres tuerto entre ciegos, aguador en el desierto o barman en el Comodoro, cada una de estas personas va a servir de ejemplo a los demás.

    La sociedad debe propiciar no solo de que hallan personas que tengan mucho dinero sino que todos aumenten su calidad de vida. No es quitarle a los que tienen para que nadie tenga, noooooo, la idea es que todos tengamos para vivir sin almorzar huevo frito y ni cenar perro caliente. Yo conocí de un caso de una madre y su hijo, los dos mayores de edad, que viven de recoger materias primas y estan pasándola muy mal.

    La idea es premiar a los que hacen el bien y no castigar a los que no lo hacen. La idea es que en Cuba halla internet a 30 CUC (1CUC = 1 dollar) al mes como en muchos países y no 36 CUC al día, esto generaría mucho bienestar para el pueblo, puestos de trabajo, inyección de divisa extranjera, comercio interior y Dios sabe cuantas cosas más.

    Sembrar cosas buenas es como único veo que se recogerán cosas buenas. No le des golpe a tu hijo, dale cariño pues cuando llegue el momento del regaño sabrá que lo haces por su bién.

  8. El amigo Yas no sabe de dónde salió y sale la riqueza de Europa: De la expoliación de los pueblos del Sur.

  9. Amigo Carlos Luis… En Serio !!! Hablo de cosas buenas que se pueden hacer en el pais, de posibilidades que pueden mejorar la vida de las personas y me vienes a hablar de la riqueza en Europa.

    Pues si, yo se de donde viene y de donde vino la riqueza en Europa…y te puedo decir que Alemania por ejemplo, que fue de los pueblos mas odiados del mundo hoy es un ejemplo de sociedad…porque las sociedades se pueden modificar.

    A Alemania se le pordonó la deuda externa despues de las dos guerras mundiasles, Alemania fue vitrina en la guerra fria para los dos sistemas en un mundo bipolar. Se le inyecto dinero hasta por gusto para que sirvieran de ejemplo.

    Hoy en dia algunos cubanos creen que es un pueblo superior y yo me indigno. Los pueblos no son superiores, las sociedades se cultivan y si nosotros estamos como estamos, es porque no hemos hecho lo suficiente y nos hemos quedado de manos cruzadas. Yo oigo los cuentos de cuanto se derrochaba en los años 80 y de lo poco que se hacia en Cuba con todos los recursos que se tenian.

    De hecho te puedo decir que los cubanos somos explotados en los teletrabajos por muchos europeos actualmente. Quien no sabe que existen periodistas, diseñadores, arquitectos, ingenieros y demas, trabajando por internet. Aun somos explotados.

    Y te digo mas…mis padres reciben una pencion de 255 MN cada uno. Mi padre aun trabaja con 66 años hasta que se muera porque yo no lo puedo ayudar. Hubo muchos años que lo ayude pero ahora tengo una familia y el dinero no me alcanza ni pa comprarme un par de zapatos que me duren 1 año (a no ser que sean botas).

    Por favor, deja la bata a un lado…sumate a los que siembran y proponen soluciones y no a los que critican. Solo el que siembra amor engendra la maravilla.

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