Del Gran Teatro de La Habana al Teatro Manuel Artime de Miami. Por Javier Gómez Sánchez


javiergosanchez09@gmail.com

Han pasado poco más de diez días desde que el presidente Donald Trump emitiera su discurso en el Teatro Manuel Artime de Miami. Las reacciones provocadas han revelado como nunca antes las intenciones  de ¨obtener el mismo resultado por diferentes métodos¨ organizadas por los propios estadounidenses para Cuba y que aparentemente han sido entorpecidas por el discurso de Trump.

El circuito de comunicación neo contrarrevolucionaria en Internet, creado por el gobierno de Obama, no ha dejado de emitir contenido contrario al actual Presidente. En ese contenido pueden encontrarse varias expresiones significativas. Entre estas el énfasis ha ido transitando de una a otra con el paso de los días:

1-¡Centristas de todos los países uníos!: Aprovechar la agresividad del discurso para crear simpatías hacia el carácter moderado y dialoguista del centrismo. Proponer la idea de una unidad entre centristas y revolucionarios frente a la agresividad anticubana de Trump y la mafia de Miami. 

Esta idea de la incompatible unión y la de validar al centrismo como interlocutor ente los ojos de los revolucionarios se evaporó con la misma velocidad con que se pretendió desarrollar. El abrazo centrista a expresiones Anti Trump circuladas en la redes, aprovechando que no exponían al igualmente imperialista antecesor Barack Obama, no hizo cambiar la mirada hacia el centrismo que tiene la comunidad revolucionaria.

Lo que ha ocurrido antes y después del discurso ha sido una creciente expresión de rechazo al centrismo y a las intenciones de su circuito de medios. 

2-Al César lo que no es del César: Presentar falsamente como logros del gobierno estadounidense de Barack Obama los debates iniciados en Cuba desde el 2007, la eliminación de prohibiciones del 2008 y las reformas iniciadas en el 2010;  todo esto mucho antes de que Obama iniciara su acercamiento diplomático e incluso de que fuera electo Presidente. Ese proceso responde realmente a la gestión administrativa y política del gobierno cubano dirigido por Raúl Castro. Solo alguien que no vive en Cuba o que no conoce la realidad cubana pudiera creer semejante engaño.

3-La celeridad como respuesta: Repetir sin ningún análisis que lo mejor que puede hacer el gobierno cubano es apurar la transformación del modelo económico y de las formas de propiedad, algo imposible sin saltarse pasos legales y de creación de mecanismos de regulación que la propia experiencia han demostrados como imprescindibles. Aunque superados afortunadamente por resultados generales positivos, algunos efectos negativos del incipiente sector privado como han sido la especulación agrícola, las mafias del transporte, el contrabando y el lavado de dinero proveniente de la corrupción han sido grandes aprendizajes que pretenden que ignoremos en el apuro.

4- La ilusión pospuesta: Introducir la idea de que existía o existe algún tipo de supuesta ¨evolución¨ en la dirección deseada por el centrismo dentro de la sociedad cubana que el discurso de Trump viene a detener o a retrasar. Hay que recordar que los medios centristas siempre han menospreciado cualquier evolución que venga del trabajo de las instituciones, el gobierno y las organizaciones, la democracia participativa y la legalidad socialista.

Recordemos que alrededor del VII Congreso del Partido realizaron una intensa campaña de artículos y entrevistas intentando restar mérito el debate sobre la Conceptualización. De forma enfermiza en vez de aportar a la creación de las nuevas leyes necesarias, solo hacen énfasis en la demora de estas.  

Este tratamiento a Trump podría ser una excusa de los centristas al ser rechazadas sus propuestas destinadas a la cercana reforma constitucional. Supuestamente la culpa de que el pluripartidismo, la despolitización de la prensa, la aceptación de servicios privados que deberían ser solamente estatales, y otras intenciones sean rechazados por la mayoría de la masa crítica de la sociedad, supuestamente no se deberá entonces al carácter revolucionario y socialista de esta, sino que ¨lamentablemente¨ esa masa estaría ¨cegada¨ por culpa de Trump. Pretenden crear así de antemano, un pretexto “circunstancial” que les sirva de colchón para aliviarse de la probabilidad de que sus propuestas queden evidentemente descolocadas por su carácter contrarrevolucionario.

5-Trump representa la Guerra Fría: Lamentarse de que el lenguaje de Trump intenta regresar las cosas a la época del enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética. A los que sostienen esta tesis, habría que recordarles que el conflicto de Estados Unidos y la nación cubana es de carácter geográfico e histórico. Que las intenciones imperialistas respecto a Cuba se remontan a casi 200 años. Al parecer han olvidado la Doctrina Monroe, la Política de la Fruta Madura, la Guerra Hispano-cubano-norteamericana, la Enmienda Platt, la Política de las Cañoneras, El Buen Vecino, etc, todas anteriores a que se imaginara siquiera el escenario de Guerra Fría entre EEUU y la URSS.

José Martí, Juan Gualberto Gómez, Mella, Villena, Guiteras lucharon contra el imperialismo yanqui en Cuba desde mucho antes. Presentar la lucha cubana contra el imperialismo norteamericano como algo ¨perteneciente¨ a la Guerra Fría, es una limitación histórica y una ignorancia. Si acaso pretenderán con eso disminuir el papel catalizador que ha jugado la voracidad imperialista en la formación de un pensamiento y una respuesta revolucionaria en Cuba y Latinoamérica.

En realidad, los verdaderos cultivadores de una estrategia de guerra fría son los propios centristas.  El uso del adjetivo ¨frío¨ para calificar ese tipo de conflicto se refiere a que su carácter consiste en evitar que se convierta en ¨caliente¨. Un factor necesario para que los norteamericanos lograran el colapso de la Unión Soviética y el resto de los países  de Europa del Este, fue desgastar al adversario con gastos militares y propaganda sin llegar a la confrontación militar directa que hubiese sido catastrófica y no les garantizaba una victoria.

Conscientes de que los eventos radicales producen reacciones sociales radicales, luego de fallidos intentos de revueltas en Hungría, Polonia y Checoslovaquia, mantuvieron una política de “cambio por acercamiento”, mientras aprovechaban todos los problemas administrativos del modelo soviético y montaban una vitrina socialdemócrata llamada “estado de bieneastar” en Europa Occidental, que desmontaron en cuanto desapareció el adversario.  

El centrismo necesita de ese “frío” para avanzar, saben que cualquier acontecimiento radical fuera del momento adecuado puede revertirse y dar energía al sentimiento revolucionario. Así ocurrió con el golpe de Batista en medio del juego electoral de Auténticos y Ortodoxos.

El principal objetivo de la visita de Obama a Cuba, incluyendo su aparición en un show humorístico de televisión, fue eliminar la imagen del gobierno estadounidense como enemigo, sumir a la sociedad cubana en un ¨amistoso adormecimiento diplomático¨ que mantuviera a las fuerzas revolucionarias en un ambiente de desconcierto e inactividad.  

El contraataque contra los planes de captar al estudiantado cubano con proyectos como World Learning, fueron los primeros síntomas de que estaba pasando el efecto de la anestesia.

La primera gran sacudida llegó después de ser mil veces anunciada pero no por eso fue menos fuerte. Nunca imaginaron que la muerte de Fidel provocara un movimiento telúrico que sacudió a los cubanos. El fallecimiento del líder histórico hizo retroceder la penetración centrista como nada lo hubiese podido hacer.

El discurso de Trump, producto de cabildeos internos en la política norteamericana hasta que algún Wikileaks en el futuro demuestre lo contrario, ha sido la otra gran sacudida.

 

 

6 pensamientos en “Del Gran Teatro de La Habana al Teatro Manuel Artime de Miami. Por Javier Gómez Sánchez

  1. El éxito que se ha obtenido en la progresiva destrucción de Venezuela utilizando únicamente la guerra económica como arma para crear el caos social y convertir a los venezolanos en los destructores de su propio país seria una exitosa copia de lo conseguido antes en el medio oriente con los árabes destruyendo sus naciones y matando a sus propios hermanos.
    Y para Cuba se debe pensar en la aplicación de esa formula ganadora, aunque la falta de una gran clase media y una iniciativa privada capaz de convertirse en enemiga del pueblo lo dificulta. El centrismo entonces, muy oportunamente se vendería como “la gran ilusión” para un “salvar lo que se pueda” aunque sea solo una formula para comenzar.
    Ademas existe la doble moneda, una barrera que impide maniobrar con libertad con el terrorismo economico y con el centrismo se anularia.
    Lo del gran Teatro de la Habana y luego en el teatro Manuel Artimes, visto ahora, solo fueron teatro en teatros, dos partes de una misma obra, que aunque parecía política y resulto pura comedia.

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