¿Unirse centristas y revolucionarios? Por Javier Gómez Sánchez


Ni en la pelota. Ante el discurso de Trump: Claridad revolucionaria vs las intenciones de validar el centrismo.

javiergosanchez09@gmail.com

Lejos de ser un retroceso, el discurso de Donald Trump lo que hace es dar inicio a un escenario político completamente nuevo. Las posibles situaciones a partir de la implementación de su Directiva Presidencial serán, respecto a los escenarios anteriores en el conflicto Estados Unidos-Cuba, totalmente inéditas.

La nueva política presidencial es, en actitud y retórica, indudablemente retrógrada. Pero los efectos de su emisión no pueden verse aislados de las condiciones ya establecidas por la política anterior en las que esta viene a producirse.

Este 16 de junio pone fin al aire de incertidumbre en el ambiente contrarrevolucionario que se inició cuando Hillary Clinton, continuadora de la política de ¨ vía diplomática¨ de Barack Obama hacia Cuba, perdió las elecciones presidenciales frente al republicano Donald Trump.

Desde entonces el tratamiento que el nuevo gobierno daría al aparato neo contrarrevolucionario y su circuito de medios de comunicación creados por su antecesor fueron una incógnita. Pocas veces en la historia se ha presentado una pugna tan enconada entre los grupos de intereses en la política cubano-estadounidense hacia Cuba.

Con la presencia en la Administración Trump de impulsores de la política más agresiva,  un indicio significativo fue la carta dirigida al Presidente por militares de alto rango retirados, sugiriéndole que continuara la política del anterior gobierno. En ese momento, la posibilidad de que lo planteado en la carta se lograra, podía llevar a ¨un factor común que evidencia, no una diferencia de política demócrata-republicana sino una continuidad, que de desarrollarse podía llamarse Doctrina Obama-Trump, donde el presidente de turno juega a ser el policía bueno con determinado país (Cuba) y el policía malo con otros (Venezuela, Siria).¨

El 16J, en cambio, lo que evidenció es la falta de capacidad del gobierno de Donald Trump para poder desarrollar esa política exterior por separado, ni siquiera a favor de los propios intereses imperiales de los Estados Unidos. El juego obamiano indudablemente requería una habilidad política y diplomática de la que Trump y su gabinete carecen.

Pero sobre todas las cosas, el brusco cambio, significa el rompimiento del pacto o ¨consenso contrarrevolucionario¨ ocurrido durante el gobierno de Barack Obama, entre la contrarrevolución tradicional representada por el senador Marco Rubio y la neo contrarrevolución centrista representada por el empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas. En un encuentro auspiciado por la Heritage Foundation y Google ideas, celebrado el 21 de marzo de 2012 en Washington, ambos representantes llegaron a un acuerdo para un cambio de estrategia hacia Cuba bajo la idea de utilizar Internet “para descongelar una isla congelada en el tiempo”.

Es público que cada año el gobierno norteamericano asigna un presupuesto de 20 millones de dólares para proyectos de subversión en Cuba. Es muy probable también que exista una cantidad de dinero que se emita para estos fines de forma encubierta. Estos fondos son utilizados por la CIA y por la USAID para favorecer a grupos políticos de origen cubano de diversa tendencia.

Tradicionalmente el mayor beneficio de esos fondos había estado en manos de la contrarrevolución tradicional, sosteniendo la industria del anticastrismo en la ciudad del Miami, que daba sostén económico,  beneficios electorales y capacidad de cabildeo a una mafia política establecida durante décadas.

Igualmente de esta corriente se beneficiaban los grupos de disidentes tradicionales en la isla, ya muy desprestigiados y despreciados por los propios norteamericanos, pero aún existentes.

La pérdida alarmante de terreno electoral de los republicanos en la Florida, la actitud favorable al acercamiento de la mayoría de los cubanos emigrados, y el empuje de las nuevas tendencias de ¨tercera vía¨ para el caso cubano, obligó a las fuerzas de Marco Rubio a aceptar el acuerdo.

La estrategia de penetración diplomática del socialismo cubano, diseñada para el gobierno de Obama por Arturo Lopez -Levy  y otros, comienza a desarrollarse.

El dinero es re-direccionado de sus antiguos usos a nuevos. Las antiguas tendencias principales pasan a ser secundarias pues la nueva estrategia prefiere apostar más al desarrollo de medios ¨alternativos¨ en Internet, la fabricación de ¨líderes de opinión¨, el cultivo de una zona política centrista entre los intelectuales cubanos y la creación de una izquierda no comunista, a continuar poniendo su patrocinio principal en los disfuncionales grupos de disidentes cubanos vinculados a Miami. Aunque estos últimos continuaban siendo sostenidos, pasan a tener un rol secundario.

El dinero comienza a usarse para eventos en Europa y Estados Unidos, donde se reúnen los nuevos actores de la estrategia centrista. Bajo financiamiento surgen varias páginas web, mientras otros proyectos ya existentes se unen la nueva estrategia, creándose un circuito de comunicación neo contrarrevolucionaria.

En ese tránsito de la debilidad al fortalecimiento aparecen, sobretodo, nuevos bolsillos. Las viejas fuerzas de Miami observan el nuevo panorama mientras tragan en seco.  

Pero llegan las elecciones y el descontento de los estadounidenses con la gestión demócrata hacen que los republicanos, con Trump como Presidente, vuelvan a la Casa Blanca. La alfombra roja vuelve a tenderse para la fauna política de Miami.

Con el desequilibrio de las relaciones de poder, ya no necesitan estar sometiéndose a ningún pacto. Significativamente en días previos al discurso, de forma oportuna José Daniel Ferrer y su empresa política UNPACU pertenecientes a la disidencia tradicional venida a menos, publica una carta abierta al Presidente pidiéndole un cambio de política. Finalmente Marco Rubio sonríe y aplaude junto a los demás tras la tribuna del Teatro Manuel Artime de Miami.

Se rompe el ¨consenso contrarrevolucionario¨.

Veamos algunas reacciones emitidas por el circuito de medios centristas:

La Sra. Elaine Díaz, quien fuera beneficiada durante el gobierno de Obama con una beca en Harvard y con el financiamiento de su publicación digital Periodismo de Barrio, comenzaba: ¨Las medidas que anunció hoy, presidente Trump, son patéticas. (…)Las medidas que anunció hoy no son irrespetuosas con el gobierno cubano, son irrespetuosas con los ciudadanos cubanos. Son irrespetuosas conmigo¨ y terminaba: ¨Puede que el trato con Obama se haya jodido; pero nuestra dignidad sigue intacta¨

El Sr. Hugo Cancio, propietario de la revista On Cuba, quién ha defendido ante otros panelistas  en la televisión de Miami el acercamiento diplomático y comercial hacia Cuba, así como el intercambio cultural Cuba-USA en el que participaba con su empresa Fuego Entertainment, emitió en un Editorial con el título ¨Un mejor acuerdo ¿Para quién?¨:

¨Cuando Donald Trump ganó las elecciones en noviembre pasado, todos sentimos que vendrían cuatro años de mucho trabajo. Las escasas declaraciones hacia Cuba del hasta entonces candidato presidencial no eran precisamente alentadoras. En todo caso, la variable Obama en el proceso de normalización había sido determinante. Y esa variable estaría desde ese momento fuera de la ecuación¨

Cerraba el Editorial: ¨¿Para quién un retroceso con Cuba sería mejor? El único beneficiado podría ser el pasado. Y todos, cubanos y estadounidenses, vivimos en el presente. Permítasenos trabajar para el futuro¨

Cuba Posible, un proyecto que ha  sido promovido a través de la fundación Open Society del magnate norteamericano George Soros (la misma que financió la creación de grupos disidentes en el antiguo Campo Socialista) creado por antiguos integrantes de la revista Espacio Laical, los que en el 2012 tienen un encuentro en La Habana con Carlos Saladrigas, solo dos semanas después de logrado el acuerdo con Rubio; y que en la víspera del 16 de junio había presentado su reorganización en el evento de Washington Office on Latin América (WOLA), ya desde los días previos se declaraba desde los encabezados: ¨La preservación del legado de Barack Obama. Apostando por los que construyen¨, leyéndose más abajo: ¨El presidente puede sentirse influido a hacer concesiones ante las presiones de la derecha cubanoamericana en agradecimiento por el voto de miembros de este grupo a favor de su nueva legislación en materia de salud (…) Trump sabe que necesita aliados en el predominante panorama de impopularidad dentro del que se mueve en su propio circuito¨

Apenas pronunciado el discurso CP emitió una Nota Pública contraria al cambio de estrategia política.

Cartas desde Cuba del Sr. Fernando Rasberg, el mismo que propalara la grave falsedad de que el ejercicio militar Bastión 2016 se realizaba como respuesta del gobierno cubano a la elección de Donald Trump, emitió el título poco antes del discurso: ¨¿Se acabará la tregua entre Cuba y EEUU?¨, en el que pronunciaba:

¨Es muy cínico repetir que se puede aplicar un bloqueo económico contra Cuba, afectando solo a la clase dirigente sin lastimar al cubano de a pie. La disidencia, que hoy festeja, parece no entender que su aislamiento proviene justamente por apoyar a Washington contra su propia gente. Albert Einstein nos recomendaba que “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” …¨

Es entendible que los neo contrarrevolucionarios tengan motivos para expresar rechazo al cambio que ha realizado Trump.

Pero si llega a llevarse a la práctica, un cambio del centrismo como estrategia principal a secundaria, no significa que el apoyo y financiamiento a este desaparezca. Su patrocinio está insertado dentro de planes de estrategias programáticas que no depende del Presidente de turno, sino del tipo de operaciones que la CIA y otras estructuras del aparato de inteligencia e intervención geoestratégica de los Estados Unidos determine desarrollar.

El gobierno de Obama asumió su estrategia públicamente luego de que la CIA durante años estudiara las posibilidades de aplicar el uso de la penetración cultural y la guerra psicológica, y no al revés.

Los proyectos de comunicación ¨alternativos¨ seguirán siendo financiados. La contraposición de sectores intelectuales y artísticos con las instituciones cubanas seguirá siendo fomentada. El sabotaje al debate revolucionario y sus procesos legislativos seguirá siendo  intentado. La idea de una socialdemocracia como solución nuestros problemas nacionales seguirá siendo introducida. Continuarán trabajando sobre los estudiantes y profesores universitarios, como sobre los periodistas. Se continuará armando en las redes sociales una maquinaria de fabricar rumores que permita introducir matrices de opinión. La seudo revolución continuará siendo aprovechada al servicio de la neo contrarrevolución. Todo lo que divida seguirá siendo utilizado al máximo.

No dudemos en que veamos nuevas reacciones ¨anti Trump¨ en los medios centristas. Incluso que estas se vuelvan habituales hasta convertirse en parte misma de la estrategia. El circuito de comunicación centrista tendrá dos razones para emitirlas:

1-La práctica. Al ser una pérdida de terreno como tendencia en el juego de la política norteamericana.

2-La comunicacional. Que le permite utilizarlo para ganarse las simpatías de los cubanos que pudieran identificarse con ese rechazo.

En este segundo aspecto es que deben los revolucionarios, como lectores individuales o como medios de comunicación, organizaciones e instituciones debemos estar más claros que antes.

Ahora es más necesaria que nunca una tremendísima claridad. Andar como decía Fidel que estaba el Che: ¨Más claro que las aguas de Varadero¨

Porque los medios neo contrarrevolucionarios harán en mayor escala lo mismo que hicieron con el episodio del individuo con la bandera estadounidense en el desfile del 1ro de Mayo: Utilizarlo como herramienta para convenientemente ¨distanciarse¨ de un hecho tan aborrecible y dividirnos a partir de cómo lo enfrentamos. No hay manera racional de simpatizar con Donald Trump, ni cubanamente de hacerlo con Marco Rubio. Los centristas asumirán como parte de su agenda ese rechazo y lo utilizarán como camuflaje. Intentarán atraer con eso a personas honestas e incluso a revolucionarios. No se descarta que lleguen a pretender un espíritu de supuesta ¨unión cubana¨ ante el ¨carácter maligno¨ de Trump. Pretenderán engañarnos, haciéndose pasar por patriotas cuando sabemos que no lo son. Intentarán envolvernos diciendo que el verdadero enemigo de la Revolución, del Socialismo y del pueblo cubano es la tendencia de Trump y no la de ellos.

Cuando se habla de alianzas con un poder extranjero, no hay diferencia entre un Marco Rubio y un Carlos Saladrigas. El carácter común está en sus fines: Derrocar la Revolución, restablecer el capitalismo como sistema y la dominación estadounidense en Cuba.

Por eso la posición de los revolucionarios debe ser común. El centrismo y sus exponentes son y seguirán siendo por su naturaleza parte de la contrarrevolución. Ni jugando debemos caer los revolucionarios en musarañas de estar mirando el ¨mal menor¨ y creer que quienes se preocupan más por el “legado de Obama” que por la soberanía cubana pueden ser nuestros aliados. Frente a nosotros sus diferencias son solo de método, pero en el fondo no las tienen ni ideológicas, ni políticas. Ambos quieren la Revolución derrotada. De la misma manera en que los norteamericanos han construido un aparato de comunicación contrarrevolucionaria, y no lo van a desarmar, nosotros debemos seguir construyendo nuestro frente de comunicación revolucionaria sin perder tiempo, superar a la seudo revolución, identificar a la neo contrarrevolución, e integrar a los revolucionarios nuevos.

Definir para unir.

Nunca perder lo que nos identifica que es lo que ellos no tienen: nuestro carácter martiano, guiterista y fidelista. En esos medios podrán aparecer todo tipo de cosas, con todo tipo de intenciones, pero lo que nos diferencia abismalmente es que nosotros ante un nuevo Presidente del imperialismo yanki decimos lo que ellos nunca van a decir: Patria o Muerte.

Con Patria, vivos y vencedores.

 

14 pensamientos en “¿Unirse centristas y revolucionarios? Por Javier Gómez Sánchez

  1. Pingback: Reacciones centristas ante discurso de Trump – Visión desde Cuba

  2. Para el arreglo con el centrismo lo mas difícil debe ser acomodarse en hasta donde se debe ceder, me explico:…..a cuantos se debe dejar morir de hambre para que otros se harten ?,….. a cuantos se dejara analfabetos para que las aulas no estén llenas ?… o cuantos se dejara sin atención medica para no tener que hacer colas para ver el medico ?
    Al final te harán pensar en las oportunidades diciendo “ no hay para todos, se trata de eso o “nos matan” de hambre a todos”, y el clasico puntillazo final con “de todas formas tu vas a estar muy bien“, …..y convencen.
    Pero solo convencen algunos, pues que se sepa, desde Espartaco y sus hombres crucificados en la Via Apia de Roma no se ha dejado de luchar.

  3. Una buena alerta. Ahora intentarán diluirse en la corriente mayor, camuflarse con el pueblo, meterse en las filas de los que defendemos la Revolución: Trump les ha ofrecido la posibilidad de navegar en el mismo sentido que los revolucionarios por un tiempo y quienes no los conocen como centristas o contrarrevolucionarios de antes se pueden confundir con facilidad.
    ¿Por qué no hay manera de apoyar a Trump, ni siquiera por los centristas? Porque los intereses que defendió en su discurso no son ni siquiera los del gobierno de EE.UU., mucho menos de los que pretenden derrocar a la Revolución desde trincheras más sutiles. No son los intereses del imperialismo. Los intereses que defendió Trump en el discurso reciente de Miami son intereses personales, muy pequeños y específicos. He ahí la razón de tanto desfasaje entre sus pronunciamientos y la estrategía imperialista. Por cierto, de tanto cacareo solo unas pocas cosas cambiará. Alegró con ese cacareo a los ciegos de los años 60 y acarició “cariñosamente” a quien forma parte de quienes lo investigan, sin restar el guiño necesario a Díaz Balart. Todo un chou, ni siquiera un show.
    Los contrarrevolucionarios de la derecha (no la rancia de Miami), los “izquierdistas” actuales, los centristas de adentro y de afuera, intentarán revertir la situación, como destaca el artículo, emplearán ese manto infantil enviado por Trump de manera inteligente, por supuesto. Debemos, pues mantenernos alerta.

  4. De acuerdo con Javier en todo, su análisis es objetivo y retrata con exactitud a la socialdemocracia, que para maquillarse un poco dicen que buscan el centro, y en realidad están en la derecha, los revolucionarios, los que como él dice podemos decir patria o muerte, debemos unirnos, y no dejar pasar hacia dentro de nuestras filas a ningún centrista, a los que el enemigo orientará “oponerse” y “censurar” lo dicho por Trump para tratar de autentificarlos e infiltrarlos cual caballos de Troya en nuestras filas. Pienso que este artículo debe ser compartido por todos los verdaderos patriotas, porque sirve para esclarecer, dice verdades y dice sin pretensiones de protagonismos lo que debemos hacer.

  5. Pingback: ¿Unirse centristas y revolucionarios? Por Javier Gómez Sánchez – El joven cubano

  6. Hola:-)
    Para unirnos es complejo y bien difícil. Ernesto Estévez Rams —por lo que pude encontrar sobre él, pienso que es un hombre de ciencias— en un comentarios en “Las flautas de Hamelín: ¿Para qué sirve el seudo debate?”, contradictoriamente hace aversión a un ejercicio muy propio de la epistemología: el de hacer clasificaciones. ¿A caso alguien cree que se pudiera comprender el mundo sin las clasificaciones? ¡Hasta existe una especialidad para clasificar: la Taxonomía!
    Por sus propios comentarios Estévez Rams parece ser revolucionario, pero no alcanza a ver la importancia que tiene descifrar lo que bien se camufla en el variopinto mundo político contra la Revolución. Y eso, que el artículo publicado está en un blog evidentemente revolucionario, lo suficiente, como para tratar de comprender la postura del autor.
    Quizás esté confundido con la persona que tomo como referencia; pero esto, en alguna medida evidencia lo difícil que debe ser el debate.
    En otro orden de cosas: está buena la caricatura de los centristas.
    Saludos;-)

  7. El Che y Fidel lo definieron bien claro al imperio ni un tantico así, ni a Obama, ni a Trump,los dos son harina del mismo costal.

  8. Dime con quien estas y te diré quién eres, si estas con Obama estas contra Cuba, y si estas con Trump, También lo estarás, el primero fino y seductor, el segundo grotesco y repugnante, pero los dos, emperadores del imperio más retrogrado y asesino que haya existido jamás, a los dos, y junto a sus coristas domésticos, si los cambian por mierda se pierde el envase.

  9. Oye, a la cara se están disputando el billete que sale de las arcas del contribuyente norte americano, al mismo que le recortan los servicios médicos y de todo tipo, que gente más burda y asquerosa, yo creo que estas cosas hay que decírselas y abrirle los ojos al pueblo norte americano, que su dinero está yendo a parar a manos de asesinos terroristas y de traidores oportunistas.

  10. Elio por lo que pude entender de ese comentario que usted refiere de Ernesto y conociendo algunos de sus trabajos anteriores, no creo que él tenga aversión a las clasificaciones, porque de hecho él también las realiza, yo lo que pude percibir de sus comentarios, independientemente del tono enardecido y sincero , fue un llamado a la atención del debate a nuestras propias manquedades como el autocríticamente refiere, dos momentos de su comentario que considero medulares 1- Esta Revolución es suficientemente fuerte como para tomar una decisión, como se insinúa, amedrentado por clamor injustificado o manipulado. Luego, pretender que la responsabilidad primaria de una decisión no recae en quien la toma, sino en otros es sencillamente falaz y no se sostiene. Tiende además, a relevar de su responsabilidad a quien la tiene.2- La batalla por la Revolución se gana en casa, derrotando nuestras cortedades, derrotando todas las corrupciones, derrotando el inmovilismo, derrotando el derrotismo, derrotando la superficialidad, derrotando la complacencia, derrotando dogmatismos, derrotando el oportunismo, derrotando la intolerancia. Algo parecido respondió hoy nuestro canciller a una pregunta de un periodista de tele sur , que si las medidas anunciadas por Trump sumada a las carencias domesticas podían influir en un posible cambio de nuestro sistema, y bruno le respondió algo así como que lo que Trump estaba anunciando no era nuevo en la política del imperio hacia Cuba, y que el pueblo Cubano supo y sabrá cómo seguir resistiendo , venciendo y desarrollarse , y es ahí donde veo la relación con el comentario de Ernesto, concentrémonos más en como derrotar estos flagelos que el mencionan y que si pudieran tener un impacto negativo e inmediato a nuestro sistema socialista, a los Trumesp, a los Obamanes y a los contra revolucionarios de una clasificación u otra los hemos resistido y los hemos derrotados, pero a los oportunista camuflados y sin clasificaciones, a esos hay que tenerlos en la mirilla, y a las cotorras imperiales pan duro paque se atraganten.

  11. Pingback: Kunnen centristen en revolutionairen samengaan? | CUBA

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